Qué hacer en Perú
Perú es uno de esos destinos que lo tiene todo. En un solo país puedes recorrer las ruinas de una de las civilizaciones más fascinantes de la historia, saborear una gastronomía reconocida en el mundo entero, adentrarte en la selva amazónica, navegar el lago navegable más alto del planeta y perderte entre dunas junto a un oasis. La verdadera pregunta no es si vale la pena visitar Perú, sino cuánto tiempo tienes para descubrir todo lo que ofrece.
Con tres grandes regiones naturales, la costa, la sierra y la selva, cada rincón del país guarda experiencias muy distintas entre sí. Para ayudarte a planificar tu viaje, en esta guía reunimos las mejores cosas que hacer en Perú, desde los grandes imperdibles hasta actividades de aventura, cultura y naturaleza que convertirán tu visita en una experiencia inolvidable.
Visitar Machu Picchu, la joya del imperio inca
Ninguna visita a Perú está completa sin conocer Machu Picchu, la ciudadela inca que corona una montaña rodeada de nubes y considerada una de las siete maravillas del mundo moderno. Ubicada en la región de Cusco, esta antigua ciudad de piedra sigue asombrando por su perfecta integración con el paisaje y por el misterio que envuelve su construcción.
Puedes llegar en tren desde Cusco o el Valle Sagrado, o bien recorrer a pie el legendario Camino Inca, una de las caminatas más famosas del mundo. Sea cual sea la opción que elijas, recuerda reservar tu boleto de ingreso con anticipación, ya que el aforo diario es limitado y las entradas suelen agotarse, sobre todo en temporada alta.

Explorar Cusco y el Valle Sagrado
Cusco, la antigua capital del Imperio Inca, es mucho más que la puerta de entrada a Machu Picchu. Sus calles empedradas, templos coloniales levantados sobre cimientos incas y su vibrante Plaza de Armas la convierten en un destino imprescindible por sí mismo. Barrios como San Blas, con sus talleres de artesanos, invitan a recorrerla sin prisa.
Muy cerca se extiende el Valle Sagrado de los Incas, un conjunto de pueblos, terrazas agrícolas y sitios arqueológicos de enorme valor. Ollantaytambo, Pisac, Moray y las salineras de Maras son algunas de las paradas obligadas, ideales para combinar historia, paisaje y contacto con las comunidades andinas.

Descubrir la Montaña de Siete Colores
Uno de los destinos que más ha ganado popularidad en los últimos años es la Montaña de Siete Colores, también conocida como Vinicunca. Sus laderas pintadas con franjas de tonos rojizos, dorados y turquesa forman un paisaje casi irreal que se ha vuelto imperdible para quienes visitan Cusco.
La excursión implica una caminata en altura, por lo que conviene estar bien aclimatado antes de emprenderla. La recompensa, sin embargo, vale cada paso: vistas espectaculares de la Cordillera Vilcanota y, con frecuencia, la compañía de alpacas y llamas que pastan en los alrededores.

Recorrer Lima, la capital gastronómica
La mayoría de los viajes a Perú comienzan en Lima, y vale la pena dedicarle unos días. Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, reúne joyas de la arquitectura colonial como la Plaza Mayor, la Catedral y el Convento de San Francisco con sus catacumbas. Distritos como Miraflores y Barranco ofrecen, en cambio, una cara moderna y bohemia frente al mar.
Lima es también la capital gastronómica de Sudamérica, hogar de algunos de los mejores restaurantes del mundo. Probar un buen ceviche frente al Pacífico o recorrer sus mercados y cevicherías es una experiencia que ningún viajero debería perderse.

Navegar el lago Titicaca y sus islas
En el sur del país, el lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, ofrece una experiencia cultural única. Desde la ciudad de Puno puedes tomar un tour hacia las islas flotantes de los Uros, construidas enteramente con totora, una planta acuática que las familias locales trabajan a mano desde hace generaciones.
Más allá se encuentran las islas de Taquile y Amantaní, donde puedes quedarte a dormir con familias locales y conocer de cerca las tradiciones aymaras y quechuas. Pasar la noche en el lago es, para muchos, una de las vivencias más auténticas de todo el viaje.

Vivir la aventura en Huacachina y Paracas
En la costa sur, el oasis de Huacachina parece salido de una postal: una laguna rodeada de palmeras en medio de enormes dunas de arena. Aquí puedes lanzarte en sandboarding por las dunas o vivir la adrenalina de un paseo en buggy al atardecer, cuando el desierto se tiñe de tonos dorados.
Muy cerca, la Reserva Nacional de Paracas y las Islas Ballestas ofrecen un contraste natural fascinante, con lobos marinos, pingüinos de Humboldt y miles de aves. Un paseo en lancha por las islas es la mejor manera de apreciar la enorme riqueza de vida marina de esta zona.

Adentrarse en la selva amazónica
Para los amantes de la naturaleza, la Amazonía peruana es un destino imperdible. Iquitos, la ciudad más grande del mundo a la que no se puede llegar por carretera, es la puerta de entrada al Amazonas y punto de partida para cruceros fluviales y estancias en lodges en plena selva. Puerto Maldonado, más al sur, ofrece un acceso más rápido desde Cusco.
Reservas como Tambopata y el Parque Nacional del Manu concentran una biodiversidad extraordinaria, con monos, guacamayos, caimanes y una infinidad de especies. Recorrer sus senderos y ríos es una experiencia que conecta al viajero con uno de los ecosistemas más ricos del planeta.

Sobrevolar las Líneas de Nazca
En pleno desierto costero, las enigmáticas Líneas de Nazca siguen siendo uno de los grandes misterios del Perú. Estos gigantescos geoglifos, que representan figuras de animales y formas geométricas, solo pueden apreciarse en toda su magnitud desde el aire.
Un sobrevuelo en avioneta te permitirá contemplar figuras como el colibrí, el mono o la araña, trazadas hace más de mil quinientos años con una precisión asombrosa. Es una parada ideal para quienes viajan por la costa sur rumbo a Arequipa o Cusco.

Conocer Arequipa y el Cañón del Colca
Conocida como la Ciudad Blanca por sus construcciones de sillar volcánico, Arequipa deslumbra con su elegante centro histórico y el imponente volcán Misti como telón de fondo. El Monasterio de Santa Catalina, una auténtica ciudadela dentro de la ciudad, es una de sus visitas más memorables.
A pocas horas se encuentra el Cañón del Colca, uno de los más profundos del mundo y el mejor lugar para observar el majestuoso vuelo del cóndor andino. La región combina paisajes espectaculares, pueblos tradicionales y aguas termales que invitan al descanso.

Saborear la gastronomía peruana
Más que una actividad, probar la comida peruana es una experiencia que atraviesa todo el viaje. Reconocida internacionalmente, la gastronomía del país combina influencias andinas, españolas, asiáticas y africanas en platos tan variados como el ceviche, el lomo saltado, el ají de gallina o el cuy en la sierra.
Cada región aporta sus propios sabores e ingredientes, muchos de ellos únicos en el mundo. Animarte a probar los platos típicos de cada destino, desde los mercados locales hasta los restaurantes de autor, es una de las mejores formas de conocer la cultura peruana a través del paladar.
Consejos prácticos para tu viaje a Perú
Antes de armar tu itinerario, ten en cuenta que Perú es un país extenso y diverso, por lo que conviene priorizar destinos según el tiempo disponible. La mejor época para visitar la sierra y Machu Picchu es la temporada seca, entre mayo y septiembre, mientras que la costa y la selva tienen sus propios calendarios ideales.
La altura es otro factor clave: ciudades como Cusco y Puno se encuentran a gran altitud, así que dedicar los primeros días a la aclimatación es fundamental. Y dado que Perú recibe una gran cantidad de visitantes durante todo el año, reservar con anticipación tus vuelos, tours y entradas a los principales atractivos es siempre la mejor decisión.
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Perú ofrece tantas experiencias que planificar el viaje perfecto puede parecer abrumador, y ahí es donde entramos nosotros. En Machu Picchu Viajes Perú te ayudamos a diseñar un itinerario a tu medida, combinando los grandes imperdibles con esas experiencias auténticas que harán de tu viaje algo único.


